Padre nuestro? – Parte 14 – Rene Giesemann

Publicado: julio 23, 2013 de cristodavida en Devocionales, Palabras de Fe
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Mateo 6:9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.

A todos nos llega un momento en la vida en el cual tenemos que crecer,
un momento en el cual tenemos que madurar, un momento en el que tenemos que
dejar de decir, para empezar a hacer, ya que sin eso, pasaremos nuestra vida
entera dando tumbos y caminando sin rumbo.

Lo ideal es que pudiéramos madurar simultáneamente en todos los aspectos
de nuestra vida, sería sumamente duro, pero a su vez sumamente efectivo, todo
sería más fácil de ahí en delante, pero la sociedad, la cultura y nuestra misma
pereza nos han enseñado a postergar el hecho de madurar en los asuntos que los
demás “no ven” y sin darnos cuenta provocamos cosas que a la larga
nos afectan de una manera trascendente.

Este tipo de actitudes son las que propician el desarrollo de los
famosos “ninis” que son aquellos que ni estudian ni trabajan y están
postergando el integrarse de manera activa a la sociedad tanto como puedan, o
los famosos “acumuladores” que son quienes van guardando cosas
“previendo” su inactividad y pueden llegar a vivir entre basura
acumulada por años en vez de hacer las cosas como todos los demás.

Obviamente esto que le comento son ejemplos extremos, pero que a su vez
son cada vez mas frecuentes y son solo un par de ejemplos de cosas que suceden
cuando no nos sometemos a un orden y queremos hacer las cosas “a nuestra
manera”.

Dios sabe todo esto y es por eso que previó todo este tipo de
situaciones, nos dio una instrucción y nos dio una manera de vivir de manera
que nunca cayéramos en este tipo de situaciones, ya que no solo anhela que nos
vaya bien, sino que necesita que le representemos en esta tierra y
establezcamos su Reino, es decir, lejos de esperar beneficiarnos, necesita que
brillemos, para que la gente le reconozca a Él por medio de nosotros.

Dios conoce el corazón de los hombres y por tanto usó figuras para
ayudarlos y evitar que se desviraran del camino, por ello se autodenominó
Yahvé-Rohi que significa “Yo soy tu Pastor” (Salmos 23:1-3), dando a
entender a los hombres que tal como hace un pastor de ovejas, así hará Él con
nosotros.

En otras palabras, Dios anhela que le demos entrada a nuestra vida de
modo que sea Él (no otras personas) quien nos diga por donde habremos de andar
y por donde no, de qué pastos nos habremos de alimentar y de cuales no, que sea
Él quien nos limpie de las espinas en las que nos metimos cuando dejamos de
escuchar su voz y que sea Él quien nos cuide en la oscuridad.

Es importante marcar la diferencia entre el hecho de que pudiera
funcionar como nuestra niñera y de que le demos oportunidad de actuar como
nuestro pastor, ya que Él no nos regaña, no nos castiga, no nos golpea, ni nos
pone a prueba, sino que nos disciplina para que podamos un día caminar solos
sin problemas y podamos incluso imitarle y llevar a otros a ser pastoreados por
Él y por nosotros si fuera necesario.

Yahvé-Rohi es la garantía de el comienzo de una relación madura entre
seres pensantes, es una relación racional y no emocional, en donde cada uno
tiene claro su papel y su alcance, de manera que todo tiene que ir a mas y a
crecer, que bendición es saber que habrá alguien con un cayado caminando a
nuestro lado asegurando que caminemos por donde habremos de ser luz!

Rene Giesemann http://www.devocional-diario.com

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