Creo que la fe es algo que nos pertenece, que nunca usamos como deberíamos usar hasta desarrollarla, siempre la usamos a la medida de nuestros conocimientos y aun peor a la medida de lo que ven nuestros ojos, lo que la ciencia y la sociedad nos enseña eso aprendemos para seguir viviendo.
En la biblia hay muchos relatos de hombres y mujeres que pudieron creerle a Dios mas allá de lo que veían sus ojos y de lo que decía las circunstancias. O pregúntele a Daniel cuando iba a ser echado en el foso de los leones (Daniel 6) o a Ananías, Misael y Azarías cuando iban a ser lanzados en el horno de fuego (Daniel 3); estos hombres estaban a punto de ser historia ya que estaban dispuestos a ser uno más de los mártires de la biblia; pero Dios los engrandeció metiendo su mano para guardarlos del peligro.
Dios no impido que fueran echados en el foso de los leones o en el horno de fuego, pero si impidió que perecieran y hoy día estos hombres son testimonio de confianza para el pueblo de Dios.
Muchas veces nos quejamos por las dificultades y le reclamamos al Señor por nuestra situación y el por qué estamos así, si no hay empleo o hay amenaza de despido, si en la congregación no toman en cuenta o se está en una disciplina injustamente, estar a punto de no graduarse por culpa de un profesor, los padres que no comprenden y por todo pelean, en fin cualquiera circunstancia que nos quitaría la sonrisa. Creo que son esos momentos en los que decidimos si nos comportamos como hijos de Dios o como uno más en medio de la sociedad, si le creemos a Dios y a todo lo que dice su palabra o al enemigo y lo que las circunstancia me quiere hacer creer.
Mi hermano (a) lo que diga el enemigo o nuestra circunstancia puede variar ya que todo es vano y el Diablo es padre de mentiras, pero nuestro Señor es verdadero y tanto que cumple lo que promete y no se arrepiente de ningún bienestar o favor que nos haya preparado, pero es lamentable que muchas veces no recibimos lo que él nos quiere dar porque hemos decidido creerle a los problemas y vicisitudes que vienen a nuestra vida.
Y les digo esto, cuando le creemos a Dios y con nuestras vidas le honramos, las demás personas solo tienen que bendecir y glorificar a Dios por lo que ha hecho con nuestra vida como lo hizo Nabucodonosor “Entonces el rey engrandeció a Sadrac (Ananías), Mesac (Misael) y Abed-nego (Azarias); en la provincia de Bablilonia” Daniel 3:30; o el rey Darío al ver que Dios libro a Daniel del foso de los leones cuando declaró “De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio del reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones”. Daniel 6:26,27
Es necesario que comprendamos lo que Dios nos está hablando para hacer su voluntad, pues la vida me ha enseñando que todos los que hemos conocido a Dios queremos agradarle pero para alcanzar ese hecho hay una distancia grande; pero quiero que sepas que hay tiempo para lograr lo que nos hemos propuesto en nuestros corazones ya que tenemos al Santo Espíritu de Dios que es la arras de nuestra herencia.
“Es diferente ser historia y hacer historia, Dios quiere que hagamos historia, a tal punto que valga la pena ser escrita; no te canses solo ten fe.”
Autor: Juan C. Aguilera
Tomado de: Ministerio Vivo Para Cristo








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